Casi todo el que abandona el ganchillo lo hace por uno de cinco problemas concretos. Ninguno se soluciona practicando más, porque ninguno es falta de habilidad: cada uno tiene una causa mecánica identificable.
Los cinco problemas clásicos son: la labor se ensancha (añades puntos), se estrecha (te saltas el último), el círculo se ondula (sobran aumentos) o se abomba (faltan), y los puntos quedan demasiado apretados. Los cuatro primeros se arreglan contando; el quinto, con el tiempo.
1. La labor se ensancha
Empiezas con veinte puntos y treinta vueltas después tienes veintiocho. La pieza es un trapecio.
Causa: añades puntos sin darte cuenta. Casi siempre por una de dos razones.
Tejer en la cadeneta de giro cuando el patrón no lo pide. La cadeneta de giro a veces cuenta como punto y a veces no, según la altura del punto que estés usando. Con punto bajo normalmente no cuenta; con punto alto normalmente sí. Si tejes en ella cuando no debes, sumas un punto por vuelta.
Hacer dos puntos en el primero de la vuelta, porque el sitio donde va el primer punto no siempre resulta evidente.
Solución: cuenta al final de cada vuelta. Veinte tienen que seguir siendo veinte. Detectarlo en la vuelta siguiente cuesta deshacer una vuelta; detectarlo veinte vueltas después cuesta veinte.
2. La labor se estrecha
El problema contrario, y más frecuente todavía.
Causa: te saltas el último punto de la vuelta. Ocurre porque el punto final queda apretado contra el borde y visualmente no parece un punto separado, sino parte del canto.
Solución: pon un marcador en el primero y en el último punto de la vuelta durante cinco o seis vueltas. El ojo aprende dónde está el borde y después ya no hace falta.
Contar los puntos al final de cada vuelta parece innecesario en una bufanda de punto bajo. Es justamente en esos proyectos largos y monótonos donde más se cuela un error, porque se teje viendo la televisión. Diez segundos por vuelta evitan deshacer una tarde entera.
3. El círculo se ondula o se abomba
Aparece en gorros, tapetes y bases de bolso, y no tiene nada que ver con la tensión.
Un círculo plano obedece a una regla estricta:
El número de aumentos por vuelta debe ser igual al número de puntos de la primera vuelta.
Si empiezas con 6 puntos, cada vuelta añade exactamente 6: 6, 12, 18, 24, 30…
- Ondula como una lechuga → hay más aumentos de la cuenta. La circunferencia crece más deprisa que el radio.
- Se levanta como un cuenco → faltan aumentos.
Y aquí conviene saber algo: el cuenco no siempre es un error. Así es exactamente como se forma la copa de un gorro y como se cierra una esfera de amigurumi. Si estás haciendo un gorro, que empiece a curvarse es la señal de que va bien.
4. Los puntos quedan apretadísimos
El ganchillo apenas entra en el punto y las manos acaban doloridas.
Causa: concentración, no técnica. Al aprender se agarra el hilo con fuerza sin notarlo.
Solución: no es apretar menos por voluntad, sino quitarle importancia. Sube medio milímetro de ganchillo mientras aprendes y sigue tejiendo. La tensión se relaja sola conforme los movimientos dejan de requerir atención, normalmente en unas semanas.
Un caso concreto: si la cadeneta inicial queda tan apretada que no puedes tejer en ella, hazla con un ganchillo más grande y cambia al normal a partir de la primera vuelta. Es una solución legítima que usa mucha gente con experiencia.
5. La labor sale torcida
Los laterales no son rectos aunque la cuenta de puntos sea correcta.
Causas posibles:
- Cadenetas de giro irregulares — a veces una, a veces dos. Fija la cantidad y respétala.
- Girar siempre hacia el mismo lado en algunos puntos crea un sesgo natural. Prueba a girar en sentido contrario y compara.
- Tensión distinta al principio y al final de la vuelta, algo habitual cuando se teje a ratos.
Y una nota realista: el bloqueo arregla mucho de esto. Mojar la pieza, darle forma sobre una superficie plana y dejarla secar corrige irregularidades que parecen irreparables mientras se teje.
Cuándo deshacer y cuándo seguir
Deshaz si es un error de cuenta de puntos. Solo empeora, y una pieza que se ensancha vuelta tras vuelta no se recupera.
Sigue si es una irregularidad de tensión. En la pieza terminada, lavada y bloqueada, prácticamente no se ve. Los errores de tensión molestan mucho más a quien teje que a quien mira.
Y algo que conviene oír: todo el mundo deshace. Es parte del proceso, no una señal de fracaso. Deshacer ganchillo además es fácil — se tira del hilo y ya está, sin el riesgo de que se escape un punto que existe en el punto de agujas.
Lee también: amigurumi para principiantes.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi labor se va ensanchando?
Estás añadiendo puntos sin querer, casi siempre tejiendo en la cadeneta de giro cuando no debes o haciendo dos puntos en el primero de la vuelta. Contar los puntos al final de cada vuelta lo resuelve.
¿Por qué se va estrechando?
Te saltas el último punto de la vuelta. Es muy fácil, porque el punto final queda apretado contra el borde y no parece un punto. Marca el primero y el último con un marcador durante unas vueltas.
Mi círculo se ondula, ¿qué hago?
Sobran aumentos. Un círculo plano necesita exactamente el mismo número de aumentos por vuelta que puntos tenía la primera. Si ondula, hay más de la cuenta.
¿Por qué mis puntos quedan tan apretados?
Es normal al principio y viene de la concentración, no de la técnica. Suelta la mano conscientemente y sube medio milímetro de ganchillo mientras aprendes; la tensión se corrige sola con el tiempo.
¿Merece la pena deshacer o mejor seguir?
Si el error es de cuenta de puntos, deshaz: solo empeora. Si es una irregularidad de tensión en una vuelta, sigue — se nota mucho menos en la pieza terminada de lo que parece ahora.
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